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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Segunda parada: Buenos Aires

Y si, la ciudad que me gustaría para vivir pero que complicado lidiar laboralmente con los porteños. Y aunque me mate vivir allí, pues no.
Fui para hacer este reportaje que les mostraré a continuación, sobre Latin American Idol" un concurso que emite Sony ET. Salió en "Todo en Domingo" del diario El Nacional, hace un par de semanas.
No comento nada porque ya mi opinión está en el artículo.
Gracias a Ana y a Ivana.

LOS ENTRETELONES DE LATIN AMERICAN IDOL

EL ESTRECHO CAMINO para llegar a ser ídolos




Entrar en el set de grabación y emisión de Latin American Idol debe ser lo más parecido a un manicomio. Eso sí, organizado. La histeria es la actitud, los segundos son oro puro y los minutos no existen ya que son demasiado largos: todo tiene que ser aprovechado de manera efectiva.
Todo es muy " polite" y aunque hay gritos, nadie dice groserías (y creo que más de uno quiere decirlas).
Todos están bastante alborotados. Mientras preparan las luces, el público es advertido de que se debe comportar y no sacar banderas, ni pegar gritos fuera de tono.
Los chicos y chicas que aspiran a ser el próximo Latin American Idol esperan en camerinos a ser llamados para sus turnos de canto. Hoy van a ser salvados tres entre 10 jovencísimos cantantes de toda Latinoamérica y, para cuando usted lea esto, los que aparecen en las fotos ya no son todos los que están en la actualidad. Ellos son los elegidos entre 25.000 que audicionaron.

La venezolana Erika de la Vega, junto al presentador Ramón "Monchi" Balestra, hacen una dupla interesante y delatan que los caracteres de los latinoamericanos, aunque sean similares, se diferencian notablemente: mientras Erika está relajada, el argentino parece estar más presionado. Quizá contribuya el hecho de que Erika, en su cuarto mes de embarazo, recibe de todo el equipo de producción suficientes mimos y cuidados. Casi la llevan en nubes de algodón, algo que la venezolana agradece: "Monchi –mi partner– dice que le gustaría ser mujer para quedar embarazada y que la traten como a mí". Es su tercera edición y Erika está más feliz cada año. "Los recursos cambian, las cosas mejoran y el equipo está más integrado. Somos una familia equilibrada".

TRAS LAS CÁMARAS
Antes de que todo comience frente a las cámaras, los que anhelan ser los ídolos continentales aguardan en los camerinos, ajenos al corre corre que se palpa en el estudio. Antes de diluirse en esa vorágine, ensayan y hacen ejercicios de relajación en sus espacios privados: calientan sus voces, escuchan música en sus Ipods, se retocan el maquillaje o rezan para sortear los nervios de lo que se avecina. Les pregunto por su día a día y todos hablan a la vez, algunos con muecas de fastidio.
"A veces, nos hacen levantar a las ocho de la mañana, desayunamos y no empezamos actividades hasta las cinco de la tarde. La espera se hace interminable en nuestras habitaciones (están todos en un hotel muy cerca del estudio, aunque no dicen el nombre). Menos mal que nos apoyamos mutuamente y tenemos la Play Station, de lo contrario sería mucho más espantoso". Entre los chicos parece haber una camaradería propia del género y se hacen las típicas bromas de muchachotes de colegio en recreo. Entre las chicas existen algunas reservas y quizá alguna que otra envidia, pero todo es normal y controlado, al menos en apariencia. Como dice una de ellas: "nuestro mundo se reduce a 12 personas hoy y la semana que viene seremos menos. Aunque no nos pueda gustar estar todo el día juntos, debemos mantener una armonía ya que no tenemos a nuestras familias o amigos para apoyarnos. Surgen rabias, las emociones están a flor de piel y dejamos notar nuestras personalidades imperfectas, sin olvidar que competimos por el mismo sueño en el escenario. Somos rivales".

Están deseosos de drenar emociones. Bien controlados en todo momento por el equipo del programa: no pueden salir solos y tienen acceso limitado a Internet, porque las filtraciones en foros públicos o noticias subjetivas pueden minar sus capacidades psicológicas. Los lunes tienen clases de canto; los martes deambulan por el hotel matando el tiempo; el miércoles es el día del programa; los jueves tienen actividades como filmaciones de videos o grabaciones para insertar en los programas en vivo. Y los demás días "mucho aburrimiento", según comenta otro de los chicos. "Vamos al cine pero igual estamos muy vigilados, nuestra mayor aventura es ir al supermercado e intentar contrabandear unas cervezas en nuestra compra, pero al final siempre nuestros vigilantes se dan cuenta, ya lo hacemos por divertirnos".

Sus gustos musicales no son una sorpresa: todos tienen casi las mismas aficiones que no salen de la balada romántica de cantantes latinos. No hay rock, ni heavy metal en sus venas. Puro amor. Las canciones son elegidas y supervisadas por Darta Sarmiento, el director artístico que asegura "tener cientos de canciones de todo tipo y de cualquier compositor listas para que los chicos las canten, pero eso sí, todos temas latinos".

AL AIRE
El show está por comenzar y de nuevo la locura se desata. Todos los asistentes de producción corren frenéticos para que cámaras, apuntadores, iluminadores, público y animadores estén en su lugar. Jon Secada, uno de los amables jurados, habla y ríe con Erika de la Vega y Mimí, la que fuera cantante del grupo mexicano Flans que hizo tan popular aquel hit empalagoso –"No controles"–, que inevitablemente bailamos en discotecas y que la televisión casi obligaba a ver todos los días.

Se anuncia que en cinco minutos empiezan. El jurado, sereno, espera directrices. Sus asistentes despejan el camino como si de guardaespaldas se trataran. Es un poco exagerado pero aquí cada trabajador "demuestra" su pasión, entrega y compromiso hacia el programa.
Los " latin idols" son llamados a subir al estudio. Su momento llega. Gritan de emoción, se dan besos y abrazos, no parecen tener malicia, pero quizá ya la conozcan más adelante.
Ahora sí, el show empieza. Monchi y Erika dan el pase a los chicos. Juntos cantan la canción "Obsesión" de Miguel Mateos, y a uno de ellos se le olvida la letra y otros desafinan de forma notable. Terminan y hay un pase a publicidad. Ya fuera de cámaras, desde el panel de jurados, la mexicana Mimí les dice: "¿Qué les pasa? ¿Están gritando o cantando?" Por otro lado, el "malo" pero ni tanto del jurado, el español-mayamero Gustavo Sánchez, les hace gestos desaprobatorios con las manos mientras Jon Secada pide "relajación chicos, relajación, respiren ¡¡por favor!!" Los nueve finalistas miran avergonzados a los jurados a los cuales sienten como sus padres, sus mentores, quienes los apoyan y les dan ánimos, aunque Gustavo Sánchez, el que puede parecer más ácido, igual los alienta. "Yo soy lo más dulce del mundo", dice él y que la mala "en realidad es Mimí"
Volvemos de publicidad. Todo el mundo vuelve a correr, a gritar, y me pregunto ¿por qué en todos los sets de televisión hay tanta histeria? Desde la consola del master de producción, Fabián, un joven argentino impetuoso y enérgico que parece un envase de cafeína ambulante, pide silencio insistentemente. Los encargados de la producción en el estudio se contagian de la energía del jefe y de manera incisiva y directa anuncian: "Continuamos. Quien tenga algo que decir, que se vaya afuera a decirlo o se calle, gracias". Bienvenidos a la televisión. Y el show continúa.

martes, 11 de marzo de 2008

Buenos Aires fashion week


Lonely girl in a lonely place

Me fui al BAF. El Buenos aires fashion weeek. Un evento bianual que muestra a los mejores diseñadores argentinos. Regresar a Buenos Aires siempre es agradable, la ciudad es tan pero tan divina que no sé, me da una alegría gigantesca pasear por sus calles y disfrutar de esa mezcla cosmopolita y pueblerina, una sensación única en latinoamérica porque a pesar de ser una ciudad tan moderna, guarda en su esencia muchos matices propios de país latinoaméricano, es decir: caótico y retrasado pero auténtico.
Retomando algo sobre el post anterior de Buenos Aires, debo añadir que sigo pensando que los porteños tienen la autoestima baja. No todos pero son muchos los que necesitan la pantalla para vivir, más bien sobrevivir, en una sociedad castrante y estigmatizadora con el que no hace nada o "no es nadie". Hay que demostrar que se está haciendo algo( así sea un carajo, pero algo), pero siempre en un aspecto mediático, no importa el medio, pero que sea eso: un medio de comunicación. SER alguien, así sea saliendo en las revistas mas mediocres y horteras (grasas) del país o que va a viajar en breve o en unos meses al exterior.
En un evento de moda, es fácil encontrar este tipo de comportamientos, porque la superficialidad inunda a la moda. Puedes por ejemplo escuchar perlas divinas de absoluto divismo de pacotilla como "yo soy famosa" o "yo tengo un programa mío" o "soy popular" o "yo estoy haciendo esto y aquello y me voy a París el año que viene" y yo me digo, a París el año que viene ¿y ya lo andas pregonando?
Y lo mejor de todo es cuando te convencen de que lo mejor del mundo se hace allá, y los más creativos y los mas cool son de Argentina. Ok, si es cierto, hay mucha gente haciendo cosas estupendas y únicas y demasiado espectaculares, pero ya, el mundo está más allá de este país.
Les interesa también mucho lo que uno esté haciendo, no sé si por comparar o por esperar que uno diga que le va mal para banalizar sus propias situaciones. Siempre están ocupados, y no tienen tiempo para nada ( aquí no sé si es que es verdad o que con una sola cosa hecha a cualquier hora del día, ya las demás cosas posibles entonces no entran)
Hay menos mal, multitud de excepciones que desbaratan todas estas teorías subjetivas (irónicas y sin mala sangre) que acabo de poner aquí. A veces he elegido mal a los amigos, y otras muy bien. Y en Buenos Aires solo he tenido buenas personas a mi lado.
En fin, ya no voy a seguir metiéndome con los porteños porque me van a odiar. Una cosa está clara: yo no soy perfecto ni trato de serlo, y solo observo que la soberbia es muy delirante y negativa y que tener un poco de humildad te ayuda a sobrellevar los fracasos que surgen a lo largo del camino loco de la vida. No es requisito indispensable SER alguien para que puedas tener éxito, y en el mundo de la moda, frívolo y muy cabrón, tampoco es necesario. Creo que con ser uno mismo y concretizar tus emociones es suficiente. El terreno estaría ganado ya.
Fue una semana loca y muy divertida, con reencuentros y con descubrimientos asombrosos de gente que te pasa por delante y que mira tú, es simpática y agradable. Comí toda la exquisita carne que pude y me dio tiempo de todo, hasta de hacer una producción de moda que se llama "Próceres, carne y tango". A lo mejor y la pongo un día de estos aquí.
Luego me fui a Montevideo, pero eso, en otro post.