viernes, 7 de marzo de 2008

The Cure-25 años después



Y si, después de 25 años desde aquella vez que se me cruzó Robert Smith en la tele, por fin los vi en concierto y un sueño se vio cumplido. Verlos y escucharlos en vivo fue reconfirmar esa forma de ser que empezaba a gestarse en mi cabeza a los dulces y cambiantes 13 años. Una forma de ser que marcó la existencia de tantos...
El caso es que recuerdo a Robert Smith en esa aparición televisiva en frente a mi como si de una virgen se tratara, saltando y haciendo bailecitos muy a su estilo, que aún con su gordura mantiene
(moviendo las manos y la cintura como un ser andrógino, ambiguo, invertebrado y fascinante)
Bueno, ese video era "Lovecats" donde la vestimenta de Smith era muy afert-punk, una terminológía que se acuñó para destacar a aquellos que eran punks elegantes, que se bañaban y peinaban y usaban ropas divinas pero negras. Los góticos estaban naciendo, pero felices, sin depresiones ni malos rollos.
Yo inmediatamente quedé trastornado por esa androginia divertida y sofisticada al punto que copié cada movimiento y look de Smith, pero nada de pelos cardados ( La Coruña no estaba preparada para eso ni mi familia), lo mío era cresta punk exquisita y bien elaborada. Mi mamá pegó el grito al cielo.
Su música me enganchaba pero no entendía las letras, sabía que eran dark, y que hablaban de sangre y niñas que desaparecían, y chicos que lloraban. Pero ni pendiente, desde el tercer disco siguieron siendo siniestros pero "asequibles".
El tiempo pasó y Barquisimeto nunca estuvo preparada para un boy con los pelos parados y con cassettes de los smiths, siouxie, joy division o los cure y me calé la mediocridad de los concursos navideños de gaitas post y pre-college mezclado con el aprendizaje de los bailes pre-graduación donde las "lentas" y la salsa brava despertaron mis desatadas hormonas. Y qué mas, tuve que adaptarme, pero no fui un chico raro nunca, al menos conscientemente. Maduré (creo), me hice grande y hasta la fecha, la personalidad y lo que envuelve al icono The Cure siempre me ha fascinado logrando entender toda su filosofía inspiradora.
Ayer llegué de Buenos Aires, y sin descansar apenas, me lancé al concierto. Los tipos tocaron tres horas y repasaron todos sus discos, las eras siniestras, las modernas, las románticas y las netamente rockeras. Robert Smith no se ha quitado esa miradita de soslayo entre misteriosa y osito de peluche que le da un encanto único, apoyado en sus guitarras demoledoras llenas de efectos. Alguna vez habló pero su exquisito acento inglés es imposible de transcribir. Simon Gallup muy saltón y encorvado como siempre en su bajo, y Porl Thompson muy gótico con unos tatuajes en el cráneo muy darkys.
A mi me bastó con 5 canciones: A forest, Just like heaven, Lovesong, 10:15 saturday nigth y Killing an arab.
Y listo, no me quedé con las ganas de nada, quizá "Lovecats" por aquello de la nostalgia y el día maravilloso que los descubrí.
God save The Cure.

(ya vienen los post del viaje a Buenos Aires y Montevideo)