domingo, 10 de febrero de 2008

Las Philly Roller Girls



Philadelphia, la quinta ciudad más poblada de Estados Unidos, con casi 6 millones de habitantes en el área metropolitana. Aquí se forjó la América orgullosa: en 1776, el Congreso Continental de las 13 colonias se reunió en la ciudad y el 4 de julio declaró la independencia de Gran Bretaña.
La mejor manera de ir a Philly desde Nueva York es tomar los autobuses en Chinatown, que por sólo 10 dólares te garantizan una experiencia al menos peculiar: las terminales están en medio de la calle y son como cualquier parada de autobús latinoamericana, con gritos de mujeres chinas que te abordan para que les compres sus tickets. Las salidas no son puntuales, pero una vez que te has montado en un autobús, y mientras esperas que salga, puedes ver por la ventana el espectáculo de las chinas peleándose para conseguir clientes. Luego se sientan a comer y escupen al suelo sin ningún pudor escénico los huesos de lo que sea que comen. Ya dentro del bus, el olor a fritanga es total, no es muy agradable, pero por ese precio no esperes que todo huela a flores.







El primer día de sesión me cito con todas las chicas frente a la estatua de George Washington. Y allí están, con sus patines colgando del hombro, escrutadas por la masa de turistas y por la policía.
Su imagen es muy fuerte: tatuajes por todo el cuerpo, shorts o faldas cortísimas y mucho piercing; en fin, demasiado agresivas para la esquina de la independencia norteamericana. Hechas las presentaciones de rigor, nos lanzamos hacia un bar en el centro de la ciudad que servirá de base para la sesión de fotos. Allí, más de lo mismo: gente tatuada y rock and roll. En el fondo, las Roller Girls son chicas normales, de las que te puedes encontrar por la calle o en una disco, o comprando en el supermercado.







La liga de las Philly Roller Girls se creó en marzo del 2005, pero este deporte tan peculiar se gestó en la década de los 40 del siglo pasado, cuando el país se quedó sin hombres por culpa de la II Guerra Mundial y Estados Unidos necesitaba deportes para divertir a la masa aburrida y deprimida que no estaba pegando tiros. Hasta la fecha ha sobrevivido a varias etapas, siendo esta la más fructífera, ya que no sólo hay ligas en Philadelphia, sino también en Boston, Nueva York, Seattle y muchas ciudades más.

No es una liga nacional, sino ligas locales, pero se estudia la posibilidad de extenderla a todo el país. Eso traería como consecuencia la profesionalización, lo cual, según muchas de las chicas, restaría emoción a un deporte concebido para divertirse. “El cochino dinero lo echaría a perder”, asegura una.

Sus actividades son reseñadas en la prensa y se anuncian en pósters pegados por toda la ciudad. La liga se financia básicamente con el precio de las entradas; con ellas pueden alquilar el local y conseguir el atrezzo para los partidos, que se celebran una vez al mes, los domingos por la tarde. Las chicas tienen edades comprendidas entre los 19 y los 40 años. Para practicar este deporte sólo hace falta garra y, a poder ser, que te guste el punk, el rock, rockabilly, el psychobilly, los tatuajes y el look retro. Eso y ser muy, pero que muy agresiva.





Primer derby

Al día siguiente de la sesión “formal” de fotos me espera el meollo del asunto: un derby, que hoy enfrenta a los equipos de las Philthy Britches (carniceras) y las Heavy Metal Hookers (prostitutas). El ambiente es muy agradable, la mayoría de asistentes son jóvenes con tatuajes y vestimenta “grunge-retro-punk” y parecen estar a vuelta de todo, es decir: la típica pose “somos cool”.

Por los altavoces señalan el inicio del juego y el público toma posiciones mientras una banda punk-rock hace ruido acelerado con sus guitarras. Las chicas patinan haciendo los calentamientos de rigor y dos comentaristas narran todo lo que pasa, no dicen mas que groserías y pendejadas. Primero presentan a los equipos, que en medio de la algarabía del respetable saltan a la pista haciendo su propia coreografía de presentación. Las "carniceras" son más modositas, pero las Heavy Metal "prostitutas" son gritonas, salvajes y morbosas.



Todo está listo para empezar. Me quedo al borde la pista, en un sitio privilegiado y peligroso, pero el mejor para hacer fotos. Empiezan a patinar a toda velocidad. Unas van en cabeza, muy rápido. Llegan las primeras caídas, gritos y aplausos. Las que van delante son ayudadas por sus compañeras. No entiendo nada, aunque los tantos se van sucediendo. Por el momento ganan las Philthy Britches. Mientras juegan sigue sonando la música punk-rock y los comentaristas continúan animando pero ya hace rato dejé de escucharlos.

Pero , ¿de qué va esto?

Un derby está dividido en tres periodos de 20 minutos. En la pista, cada equipo tiene 6 patinadoras: una pívot, una “jam” y cuatro bloqueadoras. La pívot anota los tantos y las bloqueadoras usan sus cuerpos para impedir que la pívot del equipo contrario consiga su objetivo, que consiste en dar una vuelta completa a la pista. Cuatro árbitros se encargan de vigilar las posibles faltas que se cometen: no se pueden usar las manos ni los antebrazos (pero sí los hombros), ni empujar intencionadamente, ni pelear, etc. Vuelvo a la pista. Las chicas siguen patinando, dan vueltas, se caen, se insultan entre ellas, y los tantos siguen subiendo al marcador. Y yo sigo sin enterarme de nada; pero no me importa, el ambiente es excitante.



Después de unas dos horas, el partido llega a su fin. Ganan las Philthy Britches.
Pero eso no impide que me vaya, con ganadoras y perdedoras a tomar cerveza de litro y a cenar. Comen como diablas, ¡y es sólo la cena! Hamburguesas, pizzas, cerveza, sodas y postre. Estar con las Philly Roller Girls ya ha sido demasiado intenso, y agotado, me escabullo sin despedirme hacia mi hotel. Reflexiono sobre todo lo vivido junto a ellas: no son estrellas, y aunque se hayan puesto un nombre de guerra más agresivo que sus personalidades reales (por aquello de lo que les gustaría ser), en el fondo son mujeres normales y dulces, algunas casadas y con hijos, con aspiraciones muy básicas: ser felices y divertirse.



Artículo publicado en Todo en Domingo (Venezuela) Primera Línea (España) y Maxim USA en español. (2006-2008)

www.phillyrollergirls.com

1 comentario:

Tita dijo...

QUE DIVINO Y DIVERTIDO!!!
NO PUEDO CON LA CHEER LEADER!
ES LO MÁS.
I WANNA BE A PHILLY ROLLER...